dimecres, 11 de novembre de 2009

A casa nostra, a la pastanaga, li vam posar el nom de "sis-cents"


A casa nostra l’estat del benestar és molt recent. Podem visualitzar el procés de creació de l’estat-providència, encara que no amb el grau de desenvolupament que ha tingut en d’altres llocs d’Europa, en la transició democràtica espanyola, gràcies a la qual Espanya i Catalunya han tingut l’oportunitat de destinar despesa pública amb finalitats socials. Així ens ho recorda un dels protagonistes de la transició com Santiago Carrillo, aleshores dirigent del PCE: “el Estado de bienestar ha creado en Europa condiciones de seguridad a las que los españoles vamos accediendo después de que en nuestro país hay democracia. De seguridad, en la educación, en la sanidad, en el caso del paro, en la vejez,... que eran inexistentes, en otra época.”
Efectivament, deixant de banda la gestació del model durant les darreries del franquisme a causa de l’oposició democràtica: seguretat social, llei general d’educació, lleu creixement del sector públic, tolerància a la interlocució social, etc, podem afirmar que és a partir del 1977 quan s’estableixen paral·lelament les bases del règim democràtic i del minso estat de benestar espanyol, precisament en uns moments en què la dreta neoliberal estava qüestionant la intervenció de l’estat arreu d’Europa.
Vicenç Navarro, un dels més crítics amb la migradesa de l’estat de benestar espanyol, no s’està de recordar les funcions de l’estat de benestar en la cohesió social: “¿Qué es el Estado de bienestar? La respuesta a esta pregunta es sencilla: es la intervención del Estado encaminada explícitamente a mejorar el bienestar de la población e incluye primordialmente (aunque no exclusivamente) cuatro tipos de intervenciones, que son:
“Las transferencias sociales, que, cómo su nombre indica, son las transferencias de fondos públicos de un grupo social a otro, de las cuales las pensiones son el capítulo más importante y que transfieren fondos de los trabajadores y empresarios a los beneficiarios o pensionistas en aquellos sistemas de la seguridad social en que las pensiones se financian sobretodo a través de cotizaciones sociales, tal como es el caso en España. Sin las pensiones de vejez, el 68% de ancianos en Catalunya serían pobres, siendo las pensiones el programa antipobreza más importante en Catalunya.
“Los servicios públicos, tales como sanidad, educación, servicios de ayuda a la familia (tales como escuelas de infancia, servicios domiciliarios para las personas ancianas y personas con discapacidades, viviendas asistidas, residencias de ancianos, centros de día y otros servicios que ayudan a las familias), vivienda social y otros que proveen servicios a las personas. Estos servicios tienen una enorme importancia en configurar la calidad de vida de la ciudadanía...
“Las intervenciones normativas, en las que el Estado no financia ni provee servicios, sino que establece normas que deben seguirse para proteger a los trabajadores, consumidores y residentes. Son las políticas públicas de tipo ocupacional y ambiental así como de defensa del consumidor. Para que tal función tenga impacto en el bienestar de los trabajadores, consumidores y residentes, la responsabilidad normativa debe acompañarse con una responsabilidad sancionadora que penalice las violaciones de tales normas, una faceta del Estado de bienestar de Catalunya muy poco desarrollada...
“Y, las intervenciones públicas, encaminadas a producir buenos puestos de trabajo, estableciendo las condiciones favorables para que el sector privado las produzca y cuando tal sector no cree suficientes buenos puestos de trabajo, estimule y facilite la producción de puestos de trabajo en el sector público, una responsabilidad del estado poco desarrollada en Catalunya y en España.”

En resum, a casa, recent i minso, tot i que la cohesió social és necessària per a la consolidació de la democràcia i que els mecanismes de control i de participació democràtics són imprescindibles per a la supervivència, el manteniment i per l’enfortiment d’un estat del benestar que sigui digne d'aquest nom.
Però, a partir de la caiguda del mur de Berlín, hem ensopegat amb el rearmament de la dreta, i del neoliberalisme.